Mención de Iván Cepeda en computador de las Farc no fue un montaje

22/02/2026

Una investigación de La Silla Vacía, con el apoyo de La Liga Contra el Silencio, revela que los archivos de Raúl Reyes, en los que se menciona a Cepeda, muestran el interés de las Farc, entonces aún en armas, en coordinar con el candidato una marcha en 2008. Cepeda ha dicho que los archivos fueron manipulados por el DAS, pero la metadata y la cronología de los documentos oficiales demuestran que su defensa —según la cual su nombre fue sembrado en los computadores incautados en la selva— no se sostiene.

Por Jineth Prieto

Por pedido del compañero Iván Cepeda estoy coordinando la unidad de las marchas que se harán en todos los países el próximo 6 de marzo”, escribió Inés Graciela Dorado, alias Ingrid Storgen, el 18 de febrero de 2008 en una comunicación a las Farc.

El mensaje fue encontrado solo dos semanas después en uno de los dispositivos electrónicos (entre computadores, discos duros y memorias USB) que recuperó el Ejército de Colombia en Ecuador, tras un bombardeo al campamento de alias Raúl Reyes, miembro del secretariado de la entonces guerrilla. 

Reyes era el segundo al mando de las Farc y, antes de su muerte coordinaba la labor de células de la guerrilla en 16 países de Latinoamérica y Europa, y las comunicaciones externas de las Farc.

Graciela Dorado, según documentos de inteligencia del Ejército, era originaria de Argentina y miembro de las células de las Farc, tanto en Argentina como en España. Además de “Ingrid Storgen”, respondía a los alias de “Inés”, “Irene” e “Indira”.

El mensaje que Dorado escribió ese 18 de febrero sobre la marcha continúa así: “Por favor mándenme datos de todo lo que se hará en nuestros lugares para poder mantenerlo informado. Resulta imprescindible que todo sea unificado para dar un golpe de efecto mucho mayor”.

Y remata: “Ya respondieron los compañeros de Ecuador, ahora espero, lugar forma de contactar a Iván con los c. de Agencia de los Pueblos en Pie y la marcha que organizarán en Ecuador”.

Esa marcha tenía como bandera el reconocimiento a las víctimas del paramilitarismo y de los crímenes de Estado. Iván Cepeda era la cara de esa movilización como vocero del Movimiento Víctimas de Crímenes de Estado (Movice) y la convocó el 5 de febrero de 2008, un día después de la histórica marcha contra las Farc.

A las Farc les interesaba la marcha de Cepeda, porque la del 4 de febrero se convirtió en una poderosa bandera política del uribismo. Movilizó a unos 6 millones de ciudadanos en 165 lugares de Colombia y el mundo, que tenían como principal consigna “No más Farc”, mientras la guerrilla tenía en su poder a cientos de secuestrados militares y políticos, incluyendo a Ingrid Betancourt.

Los computadores de Raúl Reyes indican que como defensor de derechos humanos, Cepeda tuvo contactos por lo menos en esa oportunidad con las Farc para buscar una participación activa de miembros de esa guerrilla en la convocatoria internacional de su movilización. También muestran que las Farc no idearon la marcha del 6 de marzo, pero que sí vieron una oportunidad en esa movilización promovida por Cepeda.

Este es uno de los episodios de la vida pública de Cepeda más controvertidos. Ha sido usado por sus mayores opositores, como Álvaro Uribe, para impulsar la idea de que Cepeda es un político vinculado a las Farc. Por ejemplo, esta semana Daniel Palacios, le pidió a la justicia de Estados Unidos que investigara las menciones a Cepeda en esos archivos

Por esa razón, La Silla Vacía, en su cubrimiento electoral sobre los candidatos presidenciales, investigó durante varias semanas todos los hechos que rodean esa mención.

La defensa que Cepeda ha sostenido durante años –incluidos debates en el Congreso– y que reiteró para esta historia en una primera consulta, es que los archivos de Reyes fueron manipulados y no tienen validez porque fueron declarados ilegales por la Corte Suprema de Justicia. “Lo que está comprobado es que hubo una operación del DAS bajo el gobierno de Álvaro Uribe para hacer aparecer eso”, dijo el candidato a La Silla a la pregunta específica sobre el contenido de los computadores de Reyes. “Esos sí son cosas concretas, son hechos probados”.

Esta investigación accedió a los archivos originales del entonces Departamento Administrativo de Seguridad, DAS, a los que se refirió Cepeda y encontró que la defensa sobre su mención en los computadores de Raúl Reyes no se sostiene. La operación del DAS que ha mencionado el candidato en varias oportunidades no incluyó la alteración de los archivos. 

Cuando volvió a ser consultado por La Silla Vacía para obtener una versión sobre ese vacío en su defensa, Cepeda se retractó y dijo: “creo que hubo un mal entendido” y que “no dije que en esa operación del DAS se hiciera explícita referencia al caso de Reyes”. Sobre el uso de esa misma versión en un debate en el Congreso aseguró: “es posible que yo me haya equivocado”. 

En todo caso, Cepeda insistió en que los archivos del computador de Reyes fueron invalidados por la Corte Suprema de Justicia. Pero eso no es lo que afirma la decisión de la Corte, que no hace un juicio legal sobre su contenido, sino sobre su validez como insumo probatorio en cualquier proceso judicial debido a que los archivos fueron obtenidos fuera del país pasando por encima de protocolos internacionales.

Aún así, Cepeda insistió en que dar cualquier validez a las menciones suyas que muestran una coordinación con las Farc era “una calumnia”.

Para reconstruir todos los hechos, La Silla Vacía utilizó el procesamiento de los archivos de la ONG inglesa The International Institute for Strategic Studies entre 2008 y 2011 de los computadores de Reyes. Además, obtuvo copias de los archivos originales por dos fuentes distintas, una por la Liga Contra el Silencio y otra más, para cotejar los documentos y asegurar que tenían la misma información. 

También se  revisaron informes de inteligencia nacionales e internacionales que se emitieron con base en esos documentos y fueron consultadas cinco fuentes vinculadas a la obtención y el procesamiento posterior de los computadores de Reyes con el fin de entender cómo se recogieron y guardaron los archivos.

Tras verificar, comparar y poner en contexto esos documentos, esta investigación encontró que la aparición de Cepeda en los archivos de Raúl Reyes sí coincide con las circunstancias, el contexto y los personajes de esa guerrilla en los días previos a la marcha del 6 de marzo. No hay evidencia de un montaje, como ha afirmado Cepeda. Él se niega a dar cualquier explicación adicional. 

Iván Cepeda se está defendiendo de su aparición en los computadores de Raúl Reyes desde hace casi 18 años. La mención de alias Ingrid Storgen es la única que indica una potencial relación suya con miembros de las Farc en los cientos de archivos encontrados en los dispositivos de ese exjefe guerrillero.

Cepeda los ha desestimado principalmente atribuyéndole a un montaje su mención en ellos. Una versión no solo se la dijo a La Silla para esta investigación, sino que también quedó plasmada en un debate del Congreso del 2020, donde señaló que su aparición en esos archivos fue parte de una misión ilegal del DAS bautizada como “Operación Estímulo”.

Ese documento que usted exhibió, ese cable que es supuestamente de los computadores de Raúl Reyes, está en la Operación Estímulo del DAS, es una carpeta que se hizo en contra mía y en contra del movimiento de víctimas, en el año 2008”, dijo Cepeda en el minuto 7:15:14 de la plenaria del 20 de mayo de 2020.

Esa operación quedó al descubierto cuando el CTI de la Fiscalía inspeccionó la extinta agencia de inteligencia en 2009, luego de que el periodista Ricardo Calderón destapara en la revista Semana que el DAS estaba chuzando a civiles y jueces.

Los archivos del DAS, en poder de La Silla Vacía, sí muestran que la operación tenía como objetivo infiltrar la marcha promovida por Iván Cepeda. Pero no hay evidencia de que esa infiltración tuviera que ver con una manipulación de los archivos de Raúl Reyes. 

En un documento encabezado como “Reservado” del 26 de febrero de 2008 (la metadata  coincide con la fecha de creación) se detalla que la estrategia de la “Operación Estímulo” es “diseñar e imprimir documentos propagandísticos contra las organizaciones terroristas FARC, ELN y autodefensas ilegales”. 

Pie de foto: El creador del documento fue Jaime Ovalle, quien fue uno de los coordinadores del G3, el grupo del DAS que se dedicó a chuzar y perseguir a miembros de la oposición, periodistas y magistrados en el gobierno de Uribe. 

En los documentos del DAS queda claro que la misión era crear y distribuir panfletos, vallas y pasacalles que relacionaran a las Farc con la marcha. Pero en ninguno hay mención alguna a la operación Fénix, donde fue bombardeado Reyes. 

Esto se explica también en que el bombardeo se hizo el 1 de marzo de 2008. Es decir, el DAS ideó la operación ilegal de infiltrar la marcha varios días antes de la arremetida militar en Ecuador.

Otro informe del DAS fechado el 7 de marzo, un día después de la marcha organizada por Cepeda, también muestra que los computadores de Raúl Reyes y la Operación Fénix no tenían que ver con la “Operación Estímulo”. En ese documento, se detallan los resultados de la operación y explícitamente se rinde informe sobre la circulación de panfletos y vallas.

Es decir, si bien el DAS sí le metió mano a la marcha de Cepeda con panfletos, vallas y pasacalles, no hay registros de que lo haya hecho a través del contenido de los computadores de Reyes, que es lo que Cepeda dijo varias veces para defenderse de su aparición en esos archivos. Por primera vez, según le dijo a La Silla, reconoce que pudo haber sido una equivocación. 

Más allá de la operación del DAS, Cepeda tiene otro argumento para restarle validez a los archivos de Raúl Reyes donde sale mencionado. Afirma que la justicia colombiana los declaró ilegales porque “se vulneró la cadena de custodia”.  

“Aquí hay una decisión judicial de la Corte Suprema de Justicia de Colombia. Esa es una decisión que ya está convertida en un hecho jurídico. Es un hecho juzgado por el máximo tribunal de Colombia”, argumentó Cepeda.

Pero la decisión de la Corte Suprema de Justicia de declarar los archivos ilegales no se basó en que el contenido fuera falso o manipulado. Se fundamentó en que los dispositivos fueron recogidos ilegalmente debido a que los recuperó personal que no estaba autorizado y sin presencia de las autoridades de Ecuador, país en el que ocurrió el bombardeo a Reyes.

“Las pruebas recogidas en la Operación Fénix son ilegales, tras haberse desatendido el método jurídico previsto para su recaudo (…) No se desconoce la existencia material de los elementos electrónicos y sus contenidos, si no que simplemente por su ilegalidad no cuentan con la legitimidad para que puedan ser evaluados en este caso”, dice un aparte de la decisión. 

En cambio, el informe forense realizado por la Policía Internacional, Interpol, que para entonces tenía jurisdicción en 185 países, concluyó que no hubo alteración de los archivos. (Vea aquí el informe completo).

“Interpol no ha encontrado indicios de que tras la incautación a las Farc de las ocho pruebas instrumentales de carácter informático, efectuada el 1 de marzo de 2008 por las autoridades colombianas, se hayan creado, modificado o suprimido archivos de usuario”, dice una de las conclusiones.

Es decir, aun cuando por un procedimiento legal los archivos de Reyes no fueron usados en casos judiciales en Colombia, ninguna autoridad ha cuestionado que su contenido haya sido manipulado. De hecho, los archivos han sido usados por la justicia gringa y, por ejemplo, fueron parte de la argumentación con la que se elaboró el indictment (acusación formal) contra el dictador venezolano, Nicolás Maduro.

Además, contrario a lo que dice Cepeda, la certificación de Interpol  prueba que no fueron manipulados los archivos desde que quedaron en manos de las fuerzas armadas.

Más allá de la mención explícita a Cepeda, en los archivos de Reyes hay una sucesión de comunicaciones que muestran cómo las Farc se interesó en la movilización liderada por el ahora candidato presidencial hace 18 años y cómo participó en ella.

Un día después de la marcha contra las Farc del 4 de febrero, Iván Cepeda, quien para entonces era el líder del Movice, anunció la convocatoria a la movilización del 6 de marzo.

En una de las primeras entrevistas que dio, el 6 de febrero de 2008 a la Revista Semana, explicó que “esencialmente lo que queremos es rendir un homenaje a las víctimas de los grupos paramilitares y de agentes del Estado”. 

También dijo que el propósito no era hacer una “contramarcha”, refiriéndose a la del 4 de febrero, sino aprovechar el momento que había generado esa movilización para protestar también por otro tipo de delitos.

“Mucha gente nos ha dicho, ‘pero es muy pronto para hacer otra marcha’. Justamente en este momento es que hay que salir con una propuesta de esta naturaleza. Porque este país tiene una capacidad de volver a la normalidad, a la indiferencia”.

Cepeda es víctima del Estado. Su papá, Manuel Cepeda Vargas, fue asesinado en 1994 por sicarios paramilitares cuando era senador del Partido Comunista. Su muerte fue parte de la política de exterminio de la Unión Patriótica por la que fue condenado el Estado. 

En el gobierno de Álvaro Uribe, Cepeda también fue perseguido y perfilado por el DAS en medio de la campaña de persecución a miembros de la oposición.

El anuncio de Cepeda de una nueva marcha, esta vez por las víctimas de los paramilitares, le cayó como anillo al dedo a las Farc, según los archivos. 

En los archivos de Raúl Reyes hay pruebas de que el secretariado se sentía golpeado por la marcha del 4 de febrero contra las Farc y de que consideraban que había sido una “ventaja con visos estratégicos” del uribismo.

Incluso en una comunicación del 8 de febrero de Iván Márquez y Rodrigo Granda dirigida a Manuel Marulanda detallan que hablaron con el presidente venezolano Hugo Chávez de posibles respuestas a la marcha del 4 de febrero. Según ese archivo, Chávez, entre otros, dijo que estaba “dispuesto a impulsar “contra marchas” en varios países”.

El primer aviso de que las Farc tenía simpatía por la marcha de Cepeda fue a través de la Agencia de Noticias Nueva Colombia, Anncol, que era la página de comunicaciones de esa guerrilla. 

La aparición de Anncol le dio pie al uribismo para atacar la marcha de Cepeda. El entonces asesor presidencial del gobierno Uribe, José Obdulio Gaviria, salió a descalificarla y a decir que estaba convocada por las Farc basado en la publicación de Anncol. 

Anncol, que para entonces negaba ser de las Farc, le respondió a Gaviria y dijo que no era organizador, pero que sí mantendría la convocatoria.

El 11 de febrero de 2008, Rodrigo Londoño, alias Timochenko, escribió que comenzaron a estigmatizar la marcha de marzo diciendo que es convocada por las FARC”.

Y alias Manuel Marulanda, quien también firmaba como Judío Errante, le dice al secretariado el 12 de febrero de 2008 que supo de una nueva movilización “contra los paras” y que “es bueno que indaguen como y cual objetivo para ver si se pueden impartir instrucciones que conduzcan a ayudar y aportar” (sic).

Ese mismo día, según los archivos, alias Iván Márquez propone directamente que las Farc intenten “hacer algo ahora con la marcha que promueve la organización de Iván Cepeda, buscando influir con consignas centrales contra el terrorismo de Estado, la narco-para-política, por el canje humanitario y la paz. Pudiéramos orientar sacar banderas blancas y de Colombia”.

Y el 13 de febrero, Raúl Reyes le responde al Secretariado sobre la marcha del 6 de marzo que “vale la pena esforzarnos en apuntalarla donde tengamos condiciones”.

En los archivos de Raúl Reyes fue encontrado un panfleto, fechado en febrero de 2008. No está vinculado a ningún correo. En el panfleto del Bloque Sur, que para entonces era liderado por Reyes, invitaban a salir, pero aclaraban que “Las Farc no son promotores de esta marcha”. 

No es claro cuándo empezó a circular ese panfleto. En todo caso, con la aclaración de que las Farc “no son los promotores de esta marcha”, por lo menos de entrada ese panfleto se mueve en línea con el rechazo público de Cepeda a que las Farc se afiliara a la marcha, y la decisión interna de la guerrilla de impulsarla sin convertirse en promotor directo.

La tensión sobre la marcha del 6 de marzo creció rápidamente. Cepeda le pidió a José Obdulio Gaviria que se retractara de vincular su movilización con las Farc y rechazó la convocatoria de Anncol, así como la participación de cualquier grupo ilegal en la marcha. Para entonces, el exjefe paramilitar Salvatore Mancuso también había dicho que apoyaba la manifestación. 

“Las organizaciones armadas no tienen ninguna participación en las movilizaciones ciudadanas. El respaldo de agencias como Anncol ni lo hemos pedido, ni lo aceptamos. Lo rechazamos”, dijo Cepeda a W Radio.

Al tiempo, Cepeda denunció que con las declaraciones de Gaviria empezaron a amenazar a promotores de la marcha del 6 marzo

Sobre esas amenazas también hubo comunicaciones dentro de las Farc, de acuerdo con los archivos de Reyes.

El 18 de febrero, alias Raúl Reyes, le escribió a alias Édgar Tovar, su entonces jefe de seguridad, que “no podemos expresar nuestra solidaridad pública” por las amenazas a los promotores, pero sugirió que a quienes participaran “podemos orientarlos llevar consignas por el acuerdo humanitario, despeje de Pradera y Florida, y contra la impunidad a los responsables del narco-para-militarismo”. 

Ese mismo día es que Inés Graciela Dorado, alias Ingrid Storgen, escribe que ya está coordinando por “pedido del compañero Iván Cepeda” la convocatoria internacional de la marcha del 6 de marzo. 

Cepeda le dijo a La Silla que “no tengo ni idea de quién es” alias Ingrid Storgen y que nunca habló con ella o con alguien vinculado a las Farc para promover la movilización fuera de Colombia: “la movilización del 6 de marzo fue hecha con las víctimas, no con las Farc”, pero no explicó cómo se hizo la convocatoria internacional de la marcha.

El candidato presidencial reiteró su posición sobre que la cadena de custodia de los archivos de Reyes fue vulnerada e insistió en que “lo que dice ahí puede haber sido simple y llanamente el producto de alguien que le metió la mano a ese material”.

Pero, además de la certificación de Interpol sobre que los archivos no fueron manipulados, hay información externa a los documentos de Reyes que confirma que alias Ingrid Storgen sí existía y sí hacía parte de la estructura de ese jefe guerrillero dentro de las Farc. 

Según documentos de inteligencia de la época alias Ingrid Storgen pertenecía a las células de esa guerrilla en Argentina y en España y hacía parte del Comité Internacional, bautizado como Cominter y dirigido por Reyes. Esos reportes detallan que ella estaba encargada de las relaciones internacionales de un colectivo llamado “Amigos de la Paz en Colombia y el mundo”, así como de escribir a favor de las Farc en medios de comunicación. 

En efecto, Graciela Dorado, bajo el alias de Ingrid Storgen, aparece firmando como vocera del colectivo “Amigos de la Paz en Colombia y el Mundo”, como aquí, aquí y aquí.  Ese colectivo lideró una campaña en 2006 para promover el nombre del dictador cubano, Fidel Castro, como Premio Nobel de Paz. En esa petición, Graciela firmó con su nombre real. 

Dorado también escribía en Agencia de Prensa Rural, Kaos o Rebelión, todos medios orgánicos a las Farc. Incluso fue citada como periodista por medios internacionales porque entrevistó a Reyes.

El último archivo encontrado en el computador de Raúl Reyes en el que se refieren a la marcha del 6 de marzo es del 28 de febrero. Reyes le escribe a Francisco Cadena Collazos, alias Camilo, quien también era un miembro del Comité Internacional de las Farc, que “todo lo que podamos hacer por impulsar la marcha del 6 de marzo” los ayudará para “presionar por salidas concertadas”.

Para el 29 de febrero, El Tiempo reportó que la movilización estaba “confirmada en 82 ciudades (…) 62 de las ciudades que marcharán son en el extranjero y 20 en Colombia”. También detalló que “el país donde más habrá movilizaciones será Venezuela, ya que allí se programaron 11 manifestaciones”.

El 1 de marzo ocurrió el bombardeo al campamento de Raúl Reyes. Los equipos fueron recogidos por miembros de las fuerzas militares y los tuvieron hasta el 3 de marzo, cuando se emitió la solicitud de apoyo a la Interpol. El mismo 3 de marzo, el general Óscar Naranjo, director de la Policía, dijo que en los computadores de Reyes había evidencia de que las Farc estaban convocando la marcha, y mostró el panfleto del Bloque Sur.

Foto: Archivo Presidencia de la República. http://historico.presidencia.gov.co/fotos/2008/marzo/03/foto6.html 

El 6 de marzo de 2008, según los cálculos del Movice, se movilizaron unas 300 mil personas en 100 ciudades dentro y fuera de Colombia. Ese día Cepeda habló de que la marcha tenía un “carácter planetario”.

Una semana después de la marcha, Cepeda publicó una columna en la que pedía la destitución de José Obdulio Gaviria porque desde que relacionó la marcha con las Farc hubo seis asesinatos a promotores de esa movilización. Y luego, 63 congresistas estadounidenses le pidieron a Gaviria que se moderara porque estaba poniendo en riesgo vidas.

Cuando fue consultado por segunda vez para esta historia, Cepeda le atribuyó la reportería de La Silla a un “intento de judicializarme en Estados Unidos”. Y se negó a responder en detalle las circunstancias que rodean su aparición en los computadores de Raúl Reyes. 

Casi 18 años después, con los focos puestos sobre él durante una candidatura presidencial, aún faltan explicaciones sobre sus menciones en los archivos de las Farc.

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