El precio del progreso: el lado oscuro de los minerales críticos y la fiebre del ‘oro azul’ en la Amazonía

Por Amazon Underworld**
En la frontera colombo-venezolana, compradores chinos, grupos armados colombianos, fuerzas estatales corruptas y comunidades indígenas se enfrentan en una violenta competencia por materiales que ocupan el centro de la rivalidad geopolítica del siglo XXI. La transición energética global, combinada con el aumento de presupuestos de defensa y el desarrollo tecnológico, ha creado una demanda sin precedentes de elementos de tierras raras y minerales críticos. Estos son componentes esenciales en baterías de vehículos eléctricos, turbinas eólicas, paneles solares, sistemas de defensa y aeroespaciales como misiles, municiones antiblindaje, visores nocturnos y motores de aviones.
A través de un extenso trabajo de campo e investigación de cadenas de suministro, rastreamos los minerales desde su origen hasta los compradores internacionales, revelamos cómo grupos armados controlan la extracción de los mismos materiales necesarios para la transición energética, perpetrando abusos sistemáticos de derechos humanos mientras devastan uno de los sumideros de carbono más importantes del planeta.

Cerca del río Orinoco, del lado colombiano de la frontera, en un lugar discreto, varios hombres indígenas venezolanos, curripacos y piaroas, aceptaron reunirse con la promesa de no revelar sus identidades. Saben que enfrentan grandes peligros por lo que están a punto de mostrar: piedritas negro-azuladas y grava vertidas de una bolsa en manos curtidas y rugosas. “Se ve la diferencia en las pepitas entre el estaño y el coltán”, explica uno de ellos, a quién llamaremos Josué*. Habla casi con cariño de las piedras que ha extraído de la tierra durante más de una década y están incluidas entre lo que se conoce como “minerales críticos”, materias primas que se caracterizan por su disponibilidad limitada.
Durante años, Josué ocultó su trabajo en la Orinoquía venezolana, moviendo los minerales en canoa a través del río, por las noches, para encontrar compradores en Colombia. Cuando los mercados mundiales de minerales críticos y elementos de tierras raras comenzaron a prosperar, todo cambió.
El río Orinoco separa dos naciones profundamente afectadas la una por la otra. El conflicto armado de Colombia se ha extendido hacia el este en Venezuela, con organizaciones irregulares armadas que cruzan el río y se infiltran en tierras indígenas de la selva amazónica para expandir sus negocios criminales: el narcotráfico y la minería ilegal. Mientras la violencia se mueve en una dirección, los refugiados fluyen en la otra: millones de venezolanos, cerca de un tercio de la población, huyen de la profunda crisis humanitaria, política y de seguridad de su país, y muchos terminan estableciéndose en la vecina Colombia.
Las minas bajo control comunitario en un área llamada ‘Pego Pego’, en el estado Bolívar de Venezuela, fueron brutalmente tomadas en 2023, cuando cientos de guerrilleros del Ejército Nacional de Liberación (ELN) se apoderaron de las minas acompañados de compradores que mineros y comunidades describen como “chinos”. “Meses después también metieron helicópteros, había desastres, se estaban llevando los materiales”, recuerda Josué.
“No sé cuántas guerras”
Capas y capas de lava volcánica se despliegan a través de los movimientos continuos del magma: haciendo erupción, moviéndose bajo tierra, solidificándose y cristalizando una miríada de minerales y elementos. El Macizo Guayanés, uno de los fragmentos continentales más antiguos de la Tierra, se remonta a más de 1,7 mil millones de años y contiene algunas de las rocas más antiguas que existen. Los cuerpos graníticos insertos en ellas trajeron consigo soluciones ricas en minerales que posteriormente formarían metales como el estaño, tungsteno, tantalio y elementos de tierras raras, metales especializados que resultan esenciales para la tecnología moderna: sin ellos no funcionarían los imanes de los motores eléctricos, las pantallas de los teléfonos ni los sistemas de armas guiadas.
¿Por qué se llaman tierras raras?
Se denominan “raras” por la dificultad histórica de aislarlas y procesarlas, no por su escasez. Sus fuentes están concentradas en pocos países (principalmente China), lo que hace riesgoso el suministro. Actualmente son difíciles de reemplazar con materiales alternativos.
Son minerales esenciales para ciertas industrias clave, utilizados en tecnología de energía renovable, electrónica, salud, manufactura avanzada y de mucha importancia estratégica en términos de defensa para la seguridad nacional, competitividad económica y avance tecnológico.
Millones de años de clima tropical húmedo y lluvias torrenciales erosionaron estas formaciones rocosas, descomponiéndolas en suelos que concentraron minerales pesados. Los ríos luego transportaron estos minerales, esparciéndolos por la selva tropical en esta región tal como la conocemos hoy.
Los estudios geológicos del siglo XX ya habían documentado la presencia de minerales críticos —coltán y elementos de tierras raras— en la región fronteriza entre Venezuela y Colombia.

Pero no fue hasta 2009 que estos hallazgos técnicos se convirtieron en una realidad geopolítica, cuando el entonces presidente Hugo Chávez anunció que Venezuela poseía una “gran reserva” de lo que llamó “oro azul”, refiriéndose al coltán.
“Ese es un mineral por el cual en África han ocurrido no sé cuántas guerras, porque es un mineral estratégico, entre otras cosas, para hacer los cohetes, estos, de largo alcance”, declaró Chávez, estableciendo conexiones con conflictos en otras partes del mundo.

Reconociendo las implicaciones de seguridad, Chávez simultáneamente denunció la extracción irregular del coltán en Venezuela, su contrabando hacia Colombia y ese mismo año desplegó 15 000 efectivos de la Guardia Nacional en el área del río Parguaza en el estado Bolívar. “Apareció un mineral estratégico que se llama coltán. Hemos tomado la zona militarmente porque se lo estaban llevando para Colombia de contrabando, explotándolo de manera ilegal”.
El masivo despliegue militar, cerca de la frontera colombiana, inquietó a la administración de Álvaro Uribe en Bogotá, donde había poca información disponible sobre los depósitos de coltán en las zonas fronterizas. Colombia respondió con incautaciones dispersas y promesas de formalizar el sector, pero carecía de la evidencia científica y el marco legal necesario para que las empresas privadas obtuvieran permisos mineros.
Este vacío regulatorio creó espacio para mercados informales. Alrededor de 2010, prospectores arriesgados, comerciantes y mineros clandestinos se trasladaron a la zona, anticipando altos ingresos de lo que veían como una nueva “fiebre del oro” con el coltán como nuevo protagonista. “En ese tiempo era el boom de las tierras raras, el coltán. En ese tiempo había un tráfico de minerales en Puerto Inírida, que fue donde inició todo”, dice Juan Guillermo García, un inversionista minero colombiano.
Pero la incontrolable situación en las minas venezolanas persistió aún con los anuncios de Chávez. El comercio fronterizo informal continuó durante más de diez años. No fue hasta 2016, tres años después de la muerte de Chávez, que su sucesor Nicolás Maduro firmó el decreto del Arco Minero del Orinoco, designando 112 000 kilómetros cuadrados para desarrollo minero, incluyendo áreas específicamente para la extracción de coltán.
A pesar de los esfuerzos, que incluyeron la creación de empresas mixtas, la participación extranjera no se materializó como inversión. En lugar de reconocidas corporaciones mineras o empresas con experiencia en el sector, grupos armados colombianos comenzaron a controlar los distritos mineros del sur de Venezuela, cambiando fundamentalmente las dinámicas comerciales cuando los compradores empezaron a aparecer directamente en los sitios mineros en los estados Bolívar y Amazonas.
Mientras que en Colombia no hubo mucha prospección geológica debido a décadas de conflicto armado, carencia de rutas de acceso y altos costos de viaje, Brasil empezó a mapear depósitos importantes durante la dictadura militar. El país, con la primera reserva global de niobio, la segunda de elementos de tierras raras y una importante cantidad de casiterita, comenzó a posicionarse estratégicamente en el mercado de minerales críticos. En el año 2021, el entonces presidente Jair Bolsonaro introdujo la Política Pro-Minerales Estratégicos para acelerar el licenciamiento de proyectos.
Su sucesor, Lula da Silva, ha implementado desde entonces un enfoque de «soberanía nacional», para afirmar el control gubernamental mientras permanece abierto a asociaciones internacionales. Su estrategia rechaza el patrón colonial de exportar materias primas solo para comprar de vuelta productos procesados caros, equilibrando el nacionalismo de recursos con la cooperación global. Como él lo expresa: «Bueno, si ni siquiera conozco este mineral y ya es crítico, me lo voy a quedar para mí. ¿Para qué dejar que alguien más se lo lleve?».
Este cambio de política se materializó en enero de 2025 cuando Brasil y los Emiratos Árabes Unidos firmaron un memorando de entendimiento para inversiones potenciales de hasta US$2,45 mil millones en las cadenas de suministro de minerales críticos de Brasil, enfocándose en exploración, procesamiento y transferencia de tecnología, parte de la estrategia más amplia de Brasil para diversificarse de su fuerte dependencia del mineral de hierro.
En 2025, las restricciones de exportación de China sobre elementos críticos de tierras raras, impuestas en abril como represalia por los aranceles estadounidenses, han intensificado la competencia global por fuentes alternativas de suministro. Mientras las naciones occidentales buscan diversificarse del dominio chino, quienes tienen 91 % de capacidad de refinación de tierras raras, los compradores chinos acceden cada vez más a materiales de regiones con supervisión regulatoria débil, incluyendo el área fronteriza colombo-venezolana.
Esta presión geopolítica ha creado incentivos de mercado que pasan por alto los costos ambientales y sociales de la extracción irregular en áreas remotas con presencia estatal limitada. La importancia estratégica de estos materiales para la defensa, tecnología y energía renovable ha abierto territorios inexplorados para la explotación mineral, convirtiendo los descubrimientos científicos del siglo XX en los campos de batalla del siglo XXI.
*Los nombres de las fuentes fueron cambiados por motivos de seguridad.
Lee el especial completo aquí: «El precio del progreso: el lado oscuro de los minerales críticos y la fiebre del ‘oro azul’ en la Amazonía«.
Otra investigaciones del especial que puedes consultar:
“El comercio de minerales críticos: la ruta ilegal que conecta la Amazonía con China”
“El chance de Chorrobocón: la apuesta a los minerales críticos”
“Mynastic, un unicornio en el Orinoco”
“Minerales ilegales: el negocio que se cuela por las grietas del Estado”
Investigador principal: Bram Ebus
Investigadorxs: Daniela Castro, María de los Ángeles Ramírez, Fábio Bispo, Hyury Potter, Karen Pedraza, Isabela Granados y Natalie Barusso.
Portada e infografías: Laura Alcina
Mapas: Natalie Barusso
**Amazon Underworld es un proyecto de periodismo investigativo transfronterizo en el que participan Al Margen (Perú), Armando.Info (Venezuela), InfoAmazonía (Brasil), La Barra Espaciadora (Ecuador), La Liga Contra el Silencio (Colombia) y RAI (Bolivia). Es posible gracias a la financiación del Ministerio de Relaciones Exteriores de los Países Bajos, el Departamento de Desarrollo Internacional de Reino Unido y la Fundación Ford.
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