‘Arcadia no muere por razones financieras sino por censura’

21/04/2020
Marianne Ponsford, la primera directora de la revista Arcadia, se refiere a lo que considera el fin del proyecto cultural de 15 años. Su discurso señala hacia la “precariedad intelectual” de los nuevos accionistas del Grupo Semana. Y con agudeza dice: “Lo particular de lo que ha sucedido esta vez con la revista Arcadia es que no muere por razones financieras sino por censura”.
Crédito: Archivo personal.

#SinMordaza


¿Quién?
Marianne Ponsford, la primera directora de la revista Arcadia.
Habla de
La suspensión de la Revista Arcadia, considerada por ella como un acto de censura.
Involucrados
Los directivos de Publicaciones Semana, quienes tomaron la decisión de suspender el proyecto cultural, tal cual como venía.

La Liga: ¿Para usted cómo fue el fin de la Arcadia que conocíamos?

MP: Es un asunto bastante sencillo. Publicaciones Semana quiere constituirse como una marca asociada a la derecha del país, siguiendo el modelo del panfletario Fox News norteamericano. Para ello, debe prescindir de la mayoría de los empleados no alineados ideológicamente con ese objetivo. Entre ellos estaba el equipo editorial de la revista Arcadia. Y por eso los despiden. El error que cometió la gerente fue mentirle al director, arguyendo un cierre temporal por motivos de orden económico. Con esa mentira buscaba dos cosas: primero, evitar que el asunto trascendiera, y segundo, evitar el pago de las compensaciones que prescribe la ley por despido sin justa causa, ya que arguyó que como la revista cerraba y el cargo desaparecía, la terminación de los contratos debía ser por mutuo acuerdo. Días después publicaron en redes un anuncio un poco ridículo que afirmaba que la revista seguía viva.

¿Cree que las audiencias en redes entendieron que era la suspensión de un proyecto periodístico cultural?

MP: Y entendieron bien. Por una parte, se suprime, quizás de manera temporal -pero eso no se sabe ahora-, la revista física. Y por otra, sí es cierto que se acaba el proyecto periodístico cultural que se había forjado a lo largo de casi 15 años en Publicaciones Semana. Lo que vayan a hacer ahora será otra cosa.

La misma casa Semana, cuestionada por un gran anunciante sobre la derechización del grupo, argumentaba hace poco que eso no era cierto, pues ellos tenían la revista Arcadia. Esta anécdota no es intrascendente, si bien hace reír un poco, pero pone en evidencia dos cosas: la primera, cómo era vista Arcadia dentro de la nueva Publicaciones Semana. Y la segunda, que se deduce de la primera, la precariedad intelectual de los nuevos jefes.

La Liga: ¿La censura a la que usted se refiere hace prever un giro en la forma en que se aborda la cultura, dejándola más del lado del entretenimiento?

MP: El entretenimiento es un concepto gaseoso. Por “entretenimiento” solemos entender la llamada cultura de masas. El mainstream. Pero en realidad cualquier tema puede ser tratado desde ángulos ligeros y banales, o desde ángulos complejos. Todo contenido es manipulable. La precariedad intelectual está en el abordaje de la materia y no en la materia misma.

La Liga: ¿No hay una separación de los intereses corporativos de la visión periodística cultural?

MP: Ya lo dijo con bastante claridad Daniel Coronell en su leidísima columna, motivo de su despido. Es cierto que la idea de un periodismo totalmente independiente de intereses económicos es una utopía. Siempre ha existido y seguirá existiendo una tensión entre los intereses económicos y los periodísticos. De hecho, esto lo vivió en carne propia el grupo Gilinski cuando casi ningún medio quiso publicar su versión de las cosas en el sonado caso contra Bancolombia. Pero el buen periodismo es en esencia combativo, y florece en ese tira y afloje, en ese espacio de tensión. Cuando la tensión desaparece porque priman de manera abierta intereses extraperiodísticos, pues sencillamente el periodismo deja de existir y es reemplazado por el panfleto.

La Liga: Usted dijo que “es imposible hacer un proyecto cultural afincado a la censura”. ¿Quedó en riesgo, entonces, el ejercicio de un periodismo cultural que creíamos era un escenario libre de censura?

MP: La revista está ahora en manos de alguien que, a diferencia de Felipe López, no tiene ninguna intuición de lo que es el periodismo ni de cómo se ejerce. Creo que tampoco le interesa. Por lo tanto, el periodismo simplemente desaparece. Aún queda gente buena y profesional en el Grupo (Semana), y creo que seguirán luchando por mantener abiertos algunos espacios. En lo que respecta a los espacios para el periodismo sobre temas de cultura, será una cultura oficial, de eventos, sin debate, sin esencia. Será un mamarracho.

La Liga: Usted fue la primera directora de Arcadia. ¿Qué se siente ver que un proyecto, como fue concebido originalmente, muere?

MP: La verdad es que en el terreno de la cultura estamos acostumbrados a ver nacer y morir proyectos culturales. Se trabaja con una materia tan viva, tan frágil y tan potente a la vez, que nacen y mueren cientos de proyectos culturales todo el tiempo. Lo particular de lo que ha sucedido esta vez con la revista Arcadia es que no muere por razones financieras sino por censura a una dirección editorial. Por eso es tan importante hacer énfasis en las implicaciones políticas de lo que ha pasado. El Grupo Semana mató un proyecto económicamente muy estable porque le incomodaban los contenidos. Eso sí es lamentable, y más aún en un país como Colombia, en el que hay pocos espacios establecidos para la difusión y circulación de contenidos culturales serios.

La Liga: ¿Tiene futuro el periodismo cultural en el país?

MP: ¡Claro que sí! Es un momento extraordinario para liderar nuevos proyectos, el espacio quedó vacío. Es el momento para que alguien levante la mano y se ponga en la tarea. De hecho creo que eso se está haciendo. Vendrán cosas muy buenas. Yo soy optimista.

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