Así se hizo ‘Frontera Cautiva’, una de las tres mejores coberturas periodísticas del Premio Gabo 2019

04/10/2019
“Solo un esfuerzo colaborativo de esta magnitud consigue subirle realmente el costo de matar a un periodista, y por ello, representa una enérgica defensa de la libertad de expresión y del derecho que tienen los ciudadanos a conocer la verdad”.

Así se refirió el jurado del Premio Gabo al trabajo ‘Frontera Cautiva’, al que nominó como una de las tres mejores coberturas periodísticas de Iberoamérica en 2019.

El proyecto ganador fue ‘El país de las dos mil fosas‘, un trabajo de los periodistas de Quinto Elemento Lab y A dónde van los desaparecidos, a quienes extendemos nuestras felicitaciones.

En La Liga Contra El Silencio estamos agradecidos de que el Premio Gabo escogiera entre los tres finalistas al trabajo colaborativo del que hicimos parte. Con eso el Festival Gabo expandió el mensaje de ‘Frontera Cautiva’: que los asesinatos de periodistas no pasen desapercibidos nunca más.

Lo que hay detrás de esta cobertura es el esfuerzo de 29 reporteros, editores, fotógrafos, diseñadores, ilustradores y desarrolladores de Ecuador, Colombia y Francia.





Reportear sobre la muerte de tres colegas de un medio informativo, El Comercio, de Ecuador, es “doloroso”. En eso coinciden algunos de los periodistas que participaron en el proyecto: Jonathan Bock, coordinador del Centro de Estudios de la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP); Sinar Alvarado, excoordinador editorial de La Liga Contra el Silencio, equipo del que también hace parte Jeanneth Valdivieso; Isabela Ponce, de GK y Nathan Jaccard, de Organized Crime and Corruption Reporting Project (OCCRP).

Ellos compartieron algunos de los procedimientos y lecciones aprendidas de un trabajo periodístico colaborativo que se publicó en siete idiomas en 60 países, al tiempo que resaltan que nada hubiese sido posible sin la red de familiares y amigos de los colegas asesinados: el periodista Javier Ortega, el fotógrafo Paúl Rivas y del conductor Efraín Segarra, secuestrados el 26 de marzo de 2018.

La cocina de Frontera Cautiva

Bock, de la FLIP, cuenta que una vez se conoció del secuestro de los periodistas, los colegas empezaron a juntarse. En Ecuador: Susana Morán, Soraya Constante e Isabela Ponce. “En Colombia con Nathan Jaccard, Sinar Alvarado, Juan Diego Restrepo comenzamos a hablar”.



Todos los participantes del proyecto
Todos los participantes del proyecto periodístico Frontera Cautiva.



“Yo había visto el proyecto periodístico que se hizo tras el crimen de Daphne Caruana Galizia, en Malta, por investigar, entre otras cosas duras, los Panama Papers y dije, aquí hay que hacer algo similar”, explica Bock.

“Daphne Project es un esfuerzo colectivo de una multitud de medios por seguir con las investigaciones de Caruana. Y nosotros pensamos ‘podemos hacer algo igual con los colegas ecuatorianos’”, dice Jaccard

Y una vez comenzaron, trazaron una ruta metodológica que no solo derivó en precisar aspectos editoriales, también de seguridad para todos los participantes del proyecto.

Si hay que resumir el proceso de preproducción, producción y publicación del gran reportaje, habría que decir que hubo tres momentos claves.

El primero, la visita a Ecuador. Fueron seis periodistas de Colombia que se reunieron con 14 de Ecuador para definir las cuatro líneas de investigación. Una abordó cómo fueron los últimos días de los periodistas asesinados en el diario, cómo había sido el secuestro. “Lo que pretendíamos era desbancar la información confusa y malintencionada de que ellos no estaban haciendo periodismo en esa zona y confirmamos que venían investigando la frontera desde hacía mucho rato”, dice Jonathan Bock. La segunda tiene que ver con entender lo que ocurría alrededor del tema del crimen de los periodistas. La tercera cubrió lo que ocurría en frontera, la militarización de la zona. Y la cuarta revisó el impacto de esa militarización en región, en cuanto a violación de los derechos humanos de las comunidades.

“No queríamos heroísmos ni imprudencias”

Jonathan Bock, FLIP

El segundo punto importante en la metodología fue la reportería de campo, para lo cual se siguió un protocolo riguroso que, de no cumplirse, podría dejar al periodista por fuera del proyecto. Explica Bock que “no queríamos heroísmos ni imprudencias. La guía que construimos con base en la experiencia de la FLIP decía incluso hasta qué hora debían estar los colegas en los lugares de investigación, qué rutinas no eran aconsejables seguir, qué lugares ofrecían mayor seguridad, entre otros aspectos, pues ellos se movieron por zonas duras como Mataje en Ecuador y Tumaco en Colombia”.

Y el tercer punto fue la estrategia de difusión de todo el reportaje, de la cual se encargaron en gran medida OCCRP y Forbidden Stories. “El gran hallazgo fue la revelación de un gran operativo de rescate para los periodistas que falló, que lo conocían las autoridades de los dos países. El Ministro de Defensa colombiano le filtró a EL TIEMPO de Colombia que estaban libres, un fiscal de Ecuador se desplazó a la base de Manta a recibirlos y eso nunca pasó. Nos quedamos sin saber qué hubo detrás de todo ello. También precisamos que había complicidad entre el ilegal Guacho y las autoridades de la zona”, explica Bock.

Los cinco desafíos

Cuando se le pregunta a cinco de los coautores por los principales desafíos, desnudan sus reflexiones y las resumen:

1- Trabajar con un grupo que no se conocía. La coordinación de un equipo de una multitud de medios, de varias nacionalidades y en varios idiomas, fue un desafío grande.

2- La intuición para estructurar el proyecto fue decisivo, porque no había aprendizajes.

3- Asumir el fact checking de OCCRP que fue riguroso. Era la primera vez que algunos periodistas del proyecto se enfrentaban a ello, lo cual generó incomodidades en algunos, pero lo entendieron y aprendieron.

4- La falta de información y la opacidad estatal en ambos países.

5- El miedo de pobladores, de colegas, de fuentes, de los periodistas de Ecuador fueron obstáculos en términos de información.

Algunas anécdotas

Elaborar ‘Frontera Cautiva’ deja todo tipo de enseñanzas, pero también anécdotas. Nathan Jaccard, de OCCRP, cuenta que “el nombre del proyecto fue escogido en el Festival Gabo 2018, donde varios de los miembros del equipo estuvimos presentes. Nos reunimos alrededor de un café, en el vagón del jardín botánico. Estábamos a solo tres semanas de publicar”.

“El nombre del proyecto fue escogido en el Festival Gabo 2018, donde varios de los miembros del equipo estuvimos presentes”

Nathan Jaccard, de OCCRP

Sinar Alvarado, periodista y editor, relata que “cinco semanas antes del secuestro, por otro trabajo Federico Ríos y yo estuvimos cerca del lugar y hablamos largo rato con alias Reinel, un hombre del círculo de confianza de Guacho. Insistimos para que nos llevara con su líder para entrevistarlo, pero se negó. Reinel estaba acompañado de ocho tipos armados, pero por alguna razón que desconocemos no nos secuestró. Después del asesinato de los colegas vi el video de la detención de Reinel por la policía colombiana, como responsable del secuestro junto a otros. Un escalofrío me recorrió el cuerpo. Hemos podido ser nosotros”.

Isabela Ponce, de GK, cuenta que “para las ilustraciones contraté a una de las ilustradoras más respetadas de mi país (Ecuador) y cuando me presentó los bocetos, no servían porque ella no entendía la ilustración editorial periodística sino algo más revistero. Yo quedé angustiada cuando vi que su trabajo no guardaba el respeto con la vida. Cuando la ilustradora falló en su propuesta, decidí trabajar con la ilustradora in-house de GK, a quien no había contratado porque me parecía un conflicto ético contratar a la gente del medio que dirijo, y ella como lleva ya varios años ilustrando temas de violencia de género, de derechos humanos, captó lo que queríamos y el resultado fueron cuatro ilustraciones que se convirtieron en parte esencial del proyecto visualmente”.

Lo que representa el trabajo

Jonathan Bock cuenta que durante este año largo han conversado mucho y reflexionado, pensando sobre esta cobertura: “Yo me quedo con que el reportaje tiene un espíritu genuino distinto, que incluso le dieron los periodistas ecuatorianos, y es que ellos siempre dijeron que esto no se trataba de algo periodístico más, sino que era una herramienta para que los familiares tuvieran más información”.

Para Jeanneth Valdivieso, de La Liga Contra el Silencio, “representa la oportunidad de no conformarse con la versión oficial y aportar desde el periodismo a esclarecer un tema doloroso, delicado y lleno de contradicciones y desinformación. También de demostrar que el periodismo hoy tiene más fuerza si es colaborativo”.

“Fue un reto reportear un tema tan íntimo, pero mantuvimos el ánimo debido a que otros medios ni siquiera lo consideraron”

Isabela Ponce, de GK

Entre tanto, Ponce asegura que “el proyecto es importantísimo para mí a nivel personal. Es el primer asesinato de periodistas de mi país en manos de violentos. Fue muy doloroso personalmente porque yo trabajé con ellos en El Comercio, entonces, asumí mi participación como el deseo de encontrar respuestas ante la injusticia, combatir la impunidad. Fue un reto reportear un tema tan íntimo, pero mantuvimos el ánimo debido a que otros medios ni siquiera lo consideraron”.

Por todo lo anterior el jurado del Premio terminó su concepto para la nominación anotando que “Frontera Cautiva despliega un periodismo que no se conforma con la versión oficial cuando esta deja cabos sueltos. Después de una secuencia de contradicciones, desmentidos y sucesos sin explicación, se decidieron a encontrar la verdad, y la buscaron con método”.

Y allí no terminó todo.

El equipo de ‘Frontera Cautiva’ no se disolvió una vez se publicó el reportaje. La cobertura continuó, al punto que hoy está en las librerías de Colombia y Ecuador ‘Viaje sin Regreso‘, una continuación de este proyecto colaborativo al que se sumaron viñetas del ilustrador Alberto Montt.

Agradecemos este respaldo del gremio del periodismo que recibimos como un abrazo para continuar.

¡Gracias!

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