Periodista amazónica, ecofeminista. Comunica para tejer comunidad y transformar realidades.

Sobre el trabajo de Tania

Para Tania, realizar este proyecto fue una forma de devolverle algo al territorio que la ha sostenido desde siempre: vida, amor y refugio. También fue una manera de cumplir una promesa personal: hacer todo lo posible para que las mujeres del Amazonas no tengan que atravesar los mismos horrores que han marcado a tantas. Lo que no imaginaba era que este camino le exigiría retos, incomodidades y una transformación profunda en su forma de narrar y de mirarse a sí misma.

¿Por qué eligió este tema?

La decisión de Tania no fue técnica; fue visceral. Volver a mirar de frente su propia historia fue el primer reto. Crecer en el Amazonas significó sentir el cuerpo como territorio de conquista: en la calle, los comentarios y miradas de hombres adultos; en casa, mujeres amadas siendo violentadas por sus parejas. Reconocer ese dolor fue difícil. Entender que no era solo su historia, sino un patrón estructural, lo fue más.

Esa reflexión la llevó a una comprensión clave: la forma en que se mira y se usa el cuerpo de las mujeres es la misma lógica con la que se mira y se usa el Amazonas. Sequía, deforestación, contaminación del agua y despojo responden a una misma mirada utilitarista que cree tener derecho a saquear la vida. Ese paralelismo se convirtió en su brújula narrativa. Hablar del cuerpo es hablar del territorio; cuidarlos está profundamente entrelazado.

¿Qué desafíos encontró?

Uno de los retos más profundos para Tania fue transformar la manera de narrar. Enfrentar su historia personal, investigar violencias normalizadas y escuchar otras experiencias, implicó un viaje emocional que hizo el proceso más íntimo, pero también más doloroso y necesario.

Otro desafío fue construir la historia desde el tejido colectivo. El proyecto se desarrolló junto a cuatro mujeres que también crecieron entre acosos, silencios y resistencias. Con ellas formó Fieras del Salado, un espacio donde la narrativa se piensa desde el cuidado, la escucha y el acompañamiento. Reconocer el trabajo de las lideresas del territorio y aprender de sus formas de proteger fue un aprendizaje vital. La resistencia, entendió, no siempre grita: a veces abraza, siembra, acompaña y sostiene.

Aprendizajes

La beca RUIDO le enseñó a Tania otra forma de hacer periodismo. Rompió con la idea del oficio distante y extractivo. Entendió que narrar no es solo contar, sino caminar junto a las comunidades, permitir que definan el pulso del relato y reconocer que las narrativas de lo posible no son optimismos ingenuos, sino caminos que ya existen gracias a quienes sostienen la vida todos los días.

También reafirmó que el futuro no es una fatalidad ni una profecía inevitable: es algo que se construye colectivamente, con acciones concretas y cotidianas.

¿Qué sigue?

Este proyecto también nació para las que vienen. Tania lo dice con claridad: lo hace por sus hermanitas y sus amigas, para que no crezcan normalizando el miedo; para que puedan caminar libres por calles que también les pertenecen. Lo hace por su mamá y su nana, para que nunca vuelvan a ser violentadas y recuerden su fuerza. Lo hace por todas las fieras de la selva que merecen moverse seguras, sabiendo que hay una red que las acompaña.

Lo recorrido hasta ahora es solo el comienzo. Aún faltan muchas voces por tejer y muchas historias por sanar, pero el primer paso ya está dado. Tania quiere seguir caminando junto a las mujeres del territorio y abrir camino para quienes vienen después, para que sus voces nunca más sean eclipsadas.

Para La Liga Contra el Silencio, su trabajo es una contribución urgente y poderosa a una conversación que toca la vida, el cuerpo y la tierra de la Amazonía. Una narrativa que recuerda que cuidar la vida siempre ha sido —y siempre será— un acto colectivo.

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Este es el resultado de su trabajo

Una serie de videos que aborda su visión sobre la relación entre las mujeres y La Amazonía.

En documento con toda la información ampliada y a profundidad del proyecto:

Un fanzine en el que se resume esta información.
¡Descárgalo, imprímelo y distribúyelo!

Un carrusel para redes sociales en el que sigue profundizando en la relación mujeres – Amazonía.

“Porque cuidar la vida —la del cuerpo y la de la tierra— siempre será un trabajo colectivo. Y aquí seguimos: aprendiendo, resistiendo y creando futuro juntas«.

Tania.

La tutora de Tania fue:

Laura Sofía Mejía

Laura Sofía Mejía

Cofundadora y directora de Baudó Agencia Pública. Se especializa en crear, gestionar recursos y coordinar iniciativas de comunicación comunitaria y coberturas periodísticas.

@laurasofia.mejia