
Administradora, guía de turismo y defensora del medio ambiente. Lidera una reserva natural.
Sobre el trabajo de Daniela
Desde el inicio, Daniela tuvo claro que quería abordar un asunto que reflejara tanto la complejidad del Caquetá como su capacidad de transformación. Así llegó a la hoja de coca: una planta históricamente asociada al conflicto armado colombiano, pero también profundamente vinculada a la cosmovisión indígena de la Amazonía, sus modos de vida, prácticas y saberes tradicionales.
¿Por qué eligió este tema?
Su elección nació de una memoria personal: desde niña vio cómo la conversación sobre la coca estuvo atravesada por estigmas y silencios. En su proyecto buscó entender qué ocurre hoy con quienes la utilizan legal y creativamente, con respeto por la planta y por su territorio de origen. Quiso escuchar sus historias sin prejuicios y aportar a una narrativa más justa sobre la región que habita.
¿Qué desafíos encontró?
El primer encuentro decisivo de Daniela fue con Clara Inés Hoyos, representante legal de la Asociación de Mujeres Emprendedoras Cimientos del Hogar – ASMUECH y creadora de la marca de aromáticas SelvaClara. Su testimonio evidenció los obstáculos que enfrentan las mujeres rurales cuando buscan emprender con la hoja de coca. Aunque lograron desarrollar un producto aromático, se vieron obligadas a retirarlo por restricciones del Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos, Invima. Su experiencia expuso los vacíos de una legalidad que, en teoría, debería habilitar alternativas productivas y no cerrarlas.
El segundo hallazgo llegó de la mano del chef Julián Charry, que ha utilizado la hoja de coca en su laboratorio gastronómico para cocinar galletas, helados, espaguetis, tortas y otras preparaciones aparentemente improbables. Esta experiencia le demostró a Daniela que la coca puede encontrar un lugar respetuoso e innovador dentro de la cocina contemporánea. Él le enseñó que resignificar implica invitar a otros a probar, sentir y desarmar el prejuicio desde los sentidos.
Un tercer encuentro clave fue con Juven Arcadio Piranga, indígena de la comunidad Koreguaje. Con él comprendió la profundidad espiritual y cultural de la hoja de coca: su vínculo con los rituales, con la vida comunitaria y con la naturaleza. Su mirada recordó que la historia de esta planta antecede por siglos a cualquier narrativa de violencia a la que suele asociarse.


Aprendizajes
El camino no estuvo exento de dificultades: acceder a diversas fuentes, comprender la normativa vigente, administrar tiempos de trabajo, narrar con responsabilidad y evitar simplificaciones. Pero cada reto fortaleció su mirada como narradora. Entendió que contar historias exige respeto, escucha, sensibilidad y, sobre todo, valentía para acercarse a temas que duelen y atraviesan la vida cotidiana en su territorio.
¿Qué sigue?
Más allá de las herramientas técnicas, la Beca RUIDO! reafirmó en ella la urgencia de seguir contando historias del Caquetá: historias que revelen lo que suele permanecer oculto y que ayuden a transformar los imaginarios colectivos. Para La Liga Contra el Silencio, su trabajo aporta una mirada necesaria sobre una región donde las conversaciones más importantes todavía se dan en voz baja.
Este es el resultado de su trabajo
A partir de su investigación, Daniela hizo un video en el que habla de la hoja de coca y de varios de sus usos. Nos habla de los retos que enfrentan las personas, comunidades, colectivos, organizaciones y empresas que deciden darle un uso legal, pero también todas las posibilidades detrás de esta poderosa planta.
También hizo este póster, en el que resume estos aprendizajes. Este fue distriubuido en varios lugares de su región. Este póster es de libre uso y distribución, puedes descargarlo aquí.

La tutora de Daniela fue:

Nathalia Restrepo
Nathalia Restrepo
Periodista y productora audiovisual con 10 años de experiencia en medios digitales. Es productora de video en AJ+ Español.
@nathi.restrepo